Comunicar tiene
varias acepciones, entre ellas, la de informar o la de transmitir un
sentimiento a alguien; en este caso, comunicar también significa sensibilizar. La comunicación no
puede ser sólo transmisión de datos, debe ofrecer alternativas de solución y de
trabajo individual para resolver un problema colectivo, el del cambio
climático. A la hora de comunicar lo primero a tener en
cuenta, es el público al que tenemos
que enfrentarnos de cara a comunicar el problema.
Factores como la edad y el lugar de procedencia, nivel cultural, harán que tengamos
que afrontar la comunicación de una u otra forma.Los mensajes deben presentarse de forma atractiva, con un lenguaje sencillo y haciendo uso de recursos amenos. Se trata de dar datos rigurosos de forma sugerente, evitando el lenguaje “cientifista” que tanto asusta a la mayoría de la población.
La creatividad debe ser una base importante de la comunicación,
recurriendo a distintos lenguajes y recursos que se refuercen y complementen.
Tomando en cuenta aspectos de economía cognitiva, se puede afirmar que, en
general, es mejor desarrollar pocas ideas y claras, que muchas y confusas.
Cuanto más tiempo disponible exista y cuanto más reducido sea el grupo destinatario,
más puede ser la información manejada y mayor el nivel de profundización
científica alcanzado. Cuando la información va dirigida a un público o
colectivo específico, el rigor científico debe ser el mismo, aunque se deben
adaptar los contenidos, los enfoques y recursos para adecuarlos a sus
peculiaridades. No todos los grupos sociales tienen la misma formación o la
misma capacidad de decisión y de acción, ni sus hábitos tienen el mismo
impacto, por lo que se debe definir bien a quién va destinada la estrategia,
acción o recurso de comunicación que se diseña.
La actual situación de crisis económica mundial, debe ser utilizada para establecer nuevos
hábitos entre la ciudadanía ya que al mismo tiempo puede suponer ahorro
económico y un beneficio para el planeta.