Ligar el cambio climático a la vida cotidiana

Es necesario transferir el CC a la dimensión “local”, “doméstica” y “cotidiana”, para superar la actual percepción social como una cuestión lejana –deslocalizada y atemporal- y abstracta. El cambio climático es una amenaza global, pero es preciso hacer sentir su impacto en las casas y en los lugares concretos en los que viven las personas, y es preciso aprender a actuar sobre él también en esos escenarios domésticos y cotidianos. 


Casi nada de lo que hacemos –o dejamos de hacer- es ajeno al CC (dormir, comer, trabajar, leer, consumir, viajar, etc.). Desconocemos, en gran medida, cómo contribuimos y, por lo tanto, cómo podemos dejar de contribuir a las emisiones de gases invernadero. Identificar y visualizar estas conexiones y ofrecer alternativas concretas y factibles de cambio puede aumentar la predisposición y capacidad para la acción individual y colectiva